miércoles, 13 de marzo de 2013

A LA VIDA

Y el estrés del nuevo día,
la tristeza por la tarde
con mis plegarias no te valía,
mientras estos pulmones arden
que en tus manos fueron arte
ahora escapas ¡ Maldita !

Mi llanto logrará alcanzarte,
y allí, donde nadie te escuche,
mi mirada podrá forzarte,
a calzar los dientes en un estuche
a ver la vida que no podré darte

Y allá donde estés, más arriba,
estaré yo, luchando en la sima
de las nubes y fuego por encima,
 la luna en el horizonte me derriba

Delante de mareas y cimientos,
ciega y sorda en mi desarme,
ahógate en las carnes del lamento
tu nunca quisiste ayudarme.

Camina penitente de mis ojos
y merecida en mi mente,
porque ante castigos no me acongojo
ni en el murmullo de la gente.

Porque antes eras de mis penas
y ahora de mi orgullo,
ilusiones que fueron tu cena,
pero mi voluntad, castigo tuyo.

Y se que donde todo esta bien,
murió la crítica, murió el humano,
pero sumérgete en la pena y vive,
pues la flor que escribirá será tu mano.



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