lunes, 18 de marzo de 2013


GRITO AL VACÍO

Herido, me hallo herido de muerte
derramándome, derribado en el suelo.
El frio tapa mi sangre sin suerte
rodeado por la soledad, sin consuelo,
inflamado de brillante luz inerte,
en las cavernas mi voz cual trueno,
presa de la oscuridad siniestra
y la desprecio como protesta.

Perdido, en cualquier calle húmeda,
angosto escenario de cemento,
lugar donde mi sangre se hospeda
a cada latido como lamento.
Cruel y cara fue la moneda,
corazón frágil, quiere su momento,
se abre camino entre sus miedos,
paisaje donde pasean mis dedos.
  
Destronado el sol, abre la luna
cargada de nuevas nociones,
sostenida, observas mis runas,
antaño fueron malas acciones.
Pero hoy no, hoy serán mi cuna
templo de palabras y decisiones,
que se confunden con la escarcha
con el olvido y sus finas zarzas.

Pero que aplaque fuerte la pena,
no me hallarán, no me hundiré
lucharé por cambiar esta escena,
mientras vuelan palabras en el aire,
de cambio y hambre son llenas
llenas de alma para que respiren,
porque el mundo mostró su dureza
y me tocó vivir a la fuerza.

Vasallo del mundo y sus aristas,
mis sueños libres le son infiel,
ya que siento como la brisa
al paso que pasa por mi piel,
me envejece rápido la risa
y pinta arrugas con su pincel,
difuminando cálidas caricias
en la tristeza para sus delicias.

En estas horas, el frío es abrigo
envolviendo mí pecho aún fuerte,
esperanzas de un buen amigo
de esos que olvidan la muerte,
pero en la vida, el mejor camino
es el de luchar contra la suerte,
porque pone el cielo en la boca
mientras soñando te derrota.

Trátame de infinito paciencia,
que me deprimiré en tu aborto,
menguada relación por la infancia
desgracias de este mundo absorto,
bello por sus notables carencias,
su poca paciencia que no soporto,
pues suma su aceptable enfado
ante un humano deshuesado.

Y esta palabra que me falta,
mi garganta rota pide auxilio,
por estos ojos que le relatan
del rencor y su cobarde exilio,
de esta rabia que me delata
pero juré no verla por concilio,
en el silencio sordo secular
cuando mi grito no pudo escapar.

Me oprime el pecho no salvarte,
sal de mí y hazte alma libre
lejos, para aquí no quedarte,
abandona mis heridas y calibres,
estas penas que por sangre trajiste,
mi conciencia, habla para que no vibre.
Vete, no te guardo rencor alguno
abandona y olvida tierra y muro.

Vuela, vuela alma, no eres mía,
vuela al mundo que nos prometieron,
escapa, aquí eso es fantasía,
futuro camino de reales viajeros.
Vuela, vuela y sé libre mi vida,
en el lamento del latido eterno,
dale alas y retos castigo,
felicidad, se tu su fiel testigo.

Ahora, para mí, el futuro no existe,
mis palabras carecen de sentido,
aquí moriré, con mi destino triste,
mis sentimientos asustados y heridos,
estos ojos que en cristal se derriten,
anclado al mundo me despido,
ya que no veré próxima primavera
ni la resina gotear como cera.

¡Muerte! Déjame ser tu espada,
para creer te daré razones,
en esta noche de luna quebrada,
consecuencia de tus ambiciones
te apunta mi mirada trastornada,
pero solo busca salvaciones,
mi alma volátil que lejos escucha
solo pido un segundo más de lucha.

Caída una estrella en mi herencia,
se alza en palabras de sentencia:
“Llora y sufre trozo de carne,
algún día vendrán a salvarte “.

2 comentarios:

  1. Jose ante este poema se puede decir muy poco. Te lo has trabajado muchísimo, está muy bien, genial. A nivel de métrica y rima es totalmente profesional y de significado dice mucho (aunque si te soy sincero hay algunas cosas que no sé muy bien lo que quieres decir, ya lo leeremos juntos y me dices qué significa todo). Jose, felicidades, que me encanta : D

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  2. muchas gracias Pau significa mucho para mi que te guste. No habrá otra cosa que me guste más que discutir el poema contigo, me encantará. Muchas gracias por tus palabras Pau, me dan ánimo.

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