sábado, 6 de abril de 2013

Reír, llorar, amar,
querer, sufrir, dolor,
tenerte en sueños y despertar
sin verte pero teniendo tu olor.
Ilusionado en días de tormenta,
cuando la ventisca se funde
en los edificios que hunde
si el llanto los calienta.
Iluminado por una luna pálida,
tallada por un artesano ciego,
ahoga a las esculturas sin salida
por no teñir de eterno el azul del cielo.
Pasea su mente por las flores,
robando su perfume en señal de duelo,
aprendiendo de sus colores
a la vez que recoge estrellas del suelo.
Y en el perfil de sus ojos,
oblicua vuelve su mirada,
el paisaje se torna de adorno
en sus manos inspiradas,
artista por sus rencores lejanos
que conoció la verdadera ciencia
de amar a sus hermanos.
Pero su historia es un murmullo,
un secreto siempre oculto,
como el motivo de una lágrima
el destello de un sueño,
como la primera rima
o la moral y su dueño.




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